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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Fotografía holguinera con nuevo espacio para el debate

Por Amauris Betancourt.
Manuel Montero se convirtió en el primer invitado de los encuentros fotográficos que se sucederán desde este lunes último todos los terceros lunes de cada mes a la 4.00 p.m. en el Centro de Estudio y Desarrollo Sociocultural (CEDES), ubicado en Calle Máximo Gómez, esq. a Martí de la ciudad de Holguín.
Manuel Montero, al frente, dialoga con fotógrafos holguineros en el CEDES.
Montero tiene una larga trayectoria como fotógrafo comercial que ha alternado además como fotógrafo de patrimonio, oficio que le interesa muchísimo por sus inclinaciones por la realización de la fotografía arquitectónica.

El espacio pretende fomentar el intercambio profesional de experiencia sobre el arte de la fotografía en todos sus géneros e incentivar la superación estética así como el rescate de la historia local en este ámbito además de ofrecer elementos para su estudio e investigación.

El intercambio se centró esta vez sobre las perspectivas que se quieren conseguir como meta común a todas las asociaciones que reúnen a fotógrafos en esta ciudad; y se habló también de la llegada de la fotografía digital a Holguín; se recordó el encanto y el suspense de la fotografía analógica y el tributo de esta al nuevo soporte que se sustenta en el byte.

El encuentro, que organiza el crítico y curador Danilo López, lo auspicia el CEDES espacio desde el cual se espera, como resultado a largo plazo, la creación de una Fototeca en Holguín. Para el próximo encuentro se ha invitado al pintor y fotógrafo Roy González Escobar, presente allí, quien en estos momentos dirige el Club de Fotografía de Holguín.

lunes, 24 de octubre de 2011

Ballet Nacional de Cuba actúa en Holguín

Texto: Lydia Esther Ochoa.
Fotos: Amauris Betancourt.
 
 Los jóvenes bailarines del Ballet Nacional de Cuba (BNC) satisficieron al público en la primera función de la compañía en el teatro Comandante Eddy Suñol, con un programa que se repetirá este lunes en su segunda presentación en Holguín, donde recibieron aplausos, elogios y flores.
 Un público que mostró su admiración con las cinco obras del programa, especialmente “Muñecos”, coreografía de Alberto Méndez y música del cubano Rembert Egües y “Majísimo”, trabajo coreográfico de Jorge García y música del compositor francés Jules Massenet.


El programa también incluyó “Dionaea”, coreografía de Gustavo Herrera y música del brasileño Heitor Villa-Lobo; “Diálogo a 4”, coreografía de Alicia Alonso y música del cubano Ignacio Cervantes, y “Tiempo de danzón”, coreografía de Eduardo Blanco y música del mexicano Arturo Márquez.

El público llenó el teatro Suñol y salió muy complacido de esta primera función de la compañía de Alicia Alonso, que no se presentaba en la Ciudad Cubana de los Parques desde la década del 80 del pasado siglo, cuando Holguín era una de las subsedes de los Festivales Internacionales de Ballet.
Estas funciones del Ballet Nacional de Cuba están dedicadas al nuevo aniversario de la Casa de Iberoamérica y al IV encuentro de las Brigadas Internacionales de Solidaridad, cuya jornada se inicia hoy en Holguín y finalizará el 28 de Octubre en Bariay, por donde desembarcaran Cristóbal Colón y sus marinos en ese día de 1492.

sábado, 23 de julio de 2011

Conmociona Frank Fernández en concierto inaugural del teatro Suñol

Por José Miguel Ávila.

 El pianista holguinero Frank Fernández volvió a conmocionar este viernes en la noche al público, que acudió al Concierto Inaugural del teatro Eddy Suñol, luego de su primera presentación aquí en la gala de reinauguración del importante coliseo cultural, cerrado durante más de una década para una reparación capital.

El poeta del teclado, nacido en el poblado de Mayarí, comenzó el concierto dedicando su primera interpretación al líder venezolano Hugo Chávez para quien deseó una pronta recuperación.



Acompañado por la Orquesta Sinfónica de Holguín y músicos de la Sinfónica de Oriente Fernández interpretó, en su primera parte la Suite para dos pianos donde incluyó Bolero, Vals joropo, Conga de mediodía, Habanera de cuna y Zapateo por derecho.
Frank Fernández y la OSH.
Luego la Sinfónica de Holguín, bajo la dirección de la invitada Cosette Justo tocó “Guayabero”, del compositor Rafael Guedes, y después el director Oreste Saavedra condujo la Orquesta para interpretar de José White “La bella cubana”, acompañada de Frank Fernández.
Cossete Justo, invitada al concierto, directora de la Orquesta Sinfónica de Oriente.




El más internacional de los músicos holguineros deleitó a los amantes de la música de concierto con las Tres danzas, de Ernesto Lecuona, que incluye Danza negra, Malagüeña, y La comparsa.

Seguidamente la soprano María Dolores Rodríguez desplegó su lirismo con Mírame así, de Sánchez Fuentes y el tenor Yuri Hernández cantó el tema Júrame de María Greever.


 Invitados por Fernández María Dolores y Yuri se unieron para cantar, fuera del programa oficial, el tema Gracias a la vida, de Violeta Parra.

El gran maestro holguinero volvió a la escena del Suñol para dedicar a los Cinco Héroes cubanos la Canción de la mañana y el tema de Tierra Brava, un clásico de las telenovelas cubanas.

Bajo una fuerte y prolongada ovación Frank Fernández continuó su concierto, después de una hora y 48 minutos de presentación, con otras interpretaciones, porque el público lo aclamó incesantemente como agradecimiento por cumplir con su palabra de no faltar a la reinauguración de uno de los teatros más importantes de la mayor de las Antillas.


Orestes Saavedra, director de la OSH, y Frank Fernández


El también llamado monstruo de la interpretación pianística agradeció a las instituciones políticas, gubernamentales, culturales, medios de comunicación y personas, entre otros, por su contribución en la realización del este concierto inaugural y la reapertura del Suñol.

lunes, 11 de mayo de 2009

Cuba en la lente de Bernd Harnisch

Por Amauris Betancourt.

El retrato contribuyó sobremanera a popularizar la fotografía nacida en la Europa de la Ilustración y la Revolución Industrial. Las primeras composiciones no fueron precisamente retratos, si bien estos, por su alta demanda basada en la novedad de reflejar una imagen real y no recreada desde la pintura, trasladaron este arte a la gran masa.

Retratar es un arte; y los primeros fotógrafos famosos lo cultivaron como tal, pero apuntalados en las composiciones pictóricas para conferirle categorías estéticas atribuidas entonces solo a la pintura. Así el retratista, y el consiguiente género, es lo que más ha abundado en la historia del arte de la lente.

Exponer retratos y revelar novedades es harto difícil, pero no imposible. Bernd Harnish, fotógrafo alemán radicado en Holanda, regresó a Cuba, a las Romerías de Mayo 2009, en Holguín, para mostrar “Gentes y paisajes” en una propuesta fotográfica que trasciende desde la candidez.

Harnisch no complica las cosas con composiciones deliberadas. Se dedica a retratar y obviar el convencionalismo, pero logra recompensa estética: devela con tino psicológico y estético una Cuba desde la óptica del extranjero, no del turista que viene por placer; porque Harnisch no obtura, escribe la historia y cuelga la foto. Busca primero la empatía desde la técnica fotográfica; y mucho antes que todo, lecturas mediante, se acerca al tema.

Retrata personas y paisajes, y complementa sus gráficas con pequeñas historias, interesantes y acertadas, alusivas, sin proponérselo quizás, a la idiosincrasia del cubano. La recompensa viene en primeros planos, cuya creatividad radica en retratar más allá de la imagen física de un rostro.

El autor de “Gentes y paisajes” viaja en bicicleta por toda la isla, desde Guantánamo a La Habana, atento a lo cotidiano que pasa inadvertido para el fotógrafo de la Isla. Así recrea la historia social desde esa imagen de un “Hotel en ruinas”, reminiscencia de una Cuba colonial en arquitectura, capitalista en servicio; o esa “Escalera”, remedo de opulencia y añejo. A la hermosa villa colonial de “Gibara” desde su paisaje social ordinario.

No omite a la música cubana vista en el “Rappero de Holguín”; al deporte en el “Quizás mejor jugador negro de ajedrez de Latinoamérica”, sacado de las calles de Santiago de Cuba, a quien no logra derrotar en partidas.

Incluye a la “Vecina curiosa”, a la “Familia que me acogió donde no había hotel para pernoctar”, a la servicial “Trabajadora de oficina quien le dijo donde arreglar el neumático de su ciclo”, al “Vendedor solícito” y a los “Niños”.

Bernd Harnisch retrata de manera singular. Su muestra hace justicia a Cuba desde su discreta lente.