Felix Hernández al centro, fundador y alma de DPM, junto a los locutores Osvaldo Aguilera y Enma García.
Recuerdo a mi abuelo en la puerta de su casa con su pierna amputada sobre un taburete, el radio al lado sobre otro; y él, atento, en la sintonía de De Primera Mano y su grupo de periodistas y corresponsales desde los municipios. Pocos lo molestaban entonces; solo los nietos, inconscientes de la atención centrada en el programa radial informativo de las 5.00 p.m de 
Nunca imaginé tener la posibilidad de ponerle rostro a las voces esparcidas en el éter. Hoy son mis colegas. Y puedo confirmar que ellos retratan, en efecto, con sus trabajos periodísticos, al holguinero. Son la voz del pueblo junto al periódico provincial ¡Ahora! y 
Hace veinte años, este 31 de marzo, De Primera Mano hace justicia a su nombre –sin intermediarios, de la misma fuente, los primeros, lo mejor, lo que nadie sabe, tener la primicia, la exclusividad. Moisés Anazco, hoy periodista de Radio Progreso, pronunció la frase de una oración de la cual Felix Hernández Rodríguez, su conductor titular fundador, seleccionó el nombre del estelar programa informativo, entre los más populares de 
De Primera Mano tiene en sus vitrinas varios premios nacionales y provinciales exhibidos al lado del respeto que le concede el pueblo de Holguín, y de provincias vecinas.
Sus protagonistas opinan en declaraciones al periódico ¡Ahora!: Vargas Castro, periodista “… el espacio se presta para el punto de vista y el análisis.” Magda Betancourt, sustenta, que DPM “… llegó para revolucionar la radio…”; Maribel Obregón apela al “… reto y la profesionalidad…” de cada emisión; “… propicia el diálogo desde los municipios Calixto García hasta Moa, donde en forma interactiva intervienen los profesionales de las emisoras, los de los estudios y los de la planta matriz.” dice Rigoberto González Libiñana, director fundador; mientras Rene Martínez se centra en su banda sonora, -coherente, interactiva e identificativa- diseñada en conjunto con Raimundo Peña. 
Y así porque DPM es un miembro de la familia para la periodista Lydia Esther Ochoa; una fuente de superación para Luis Ernesto Urbino, grabador; tan nuestro como del pueblo, afirma Elvia Mulet; un gran remate, al decir de Ernesto Rondón, su actual comentarista deportivo. Claro sin olvidar a muchos de sus fundadores empezando por Nicolas de 
El Recinto Ferial holguinero se quedará pequeño cuaoy reúna a fundadores junto a la nuea generación de periodistas y corresponsals llegados desde todos los municipios de la provincia de Holguín.
Abrá un taller gigante para hacer mejor la radio, para colocarla a la altura de sus oyentes. Quizás se piense, y se incentive, el rescate de algunas sesiones venidas a menos hoy, a pesar de alta demanda popular.
Y luego, porque los cubanos no podemos estar sin festejar, pueblo y realizadores serán uno en
Sus coterráneos no podían creer que el Rey del doble sentido había descendido para siempre del trono, de sus dominios donde los símbolos de cubanía eran la guaracha y el son, las carcajadas y las reverencias. 
Fueron varias generaciones las que acompañaron al Guayabero en un viaje que realmente no tendrá ida mientras su música sea motivo de regocijo y los textos de sus composiciones genere el buen humor en estos tiempos, donde muchas veces hay que caminar con mucho cuidado por los senderos llenos de escollos. Senderos que Faustino Oramas tuvo que andar cuando allá por los años 30 del pasado siglo, había nacido en 1912, era un joven que cantaba sus penas y alegrías en diferentes sitios de Holguín y hasta en los ómnibus que abordaba por propia iniciativa.
Era como un Quijote de ébano enfrentando los molinos de su pobreza en una sociedad que dividía al parque Calixto García en dos paseos, uno para los blancos y otro para los negros, mientras el artista marginado pasaba el sombrero entre los pasajeros del ómnibus que recorría de un extremo a otro de la ciudad asentada entre los ríos Jigüe y Marañón.
El pueblo acudió en masa al sepelio del Guayabero.
Como decía Faustino Oramas, “en eso llegó la Revolución” y también llegaron los reconocimientos a su figura, “que no merecía pero supe recibir con gratitud”. En diversos escenarios compartió con Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Pancho Amat, Eliades Ochoa y otros grandes artistas cubanos.






