martes, 29 de marzo de 2011

Nunca en nuestro nombre

Por Alexis Triana.
(A propósito de las declaraciones del Comité Organizador del Festival de Cine Pobre de Gibara).

Alexis Triana, Director Provicnial de Cultura, en la conferencia de prensa
sobre Cine Pobre.
El primer homenaje al Maestro Humberto Solás por su 70 años de fecunda existencia lo realizó Holguín, con sus filmes en pantallas al aire libre en los parques de la ciudad, y en el Café Las Tres Lucías, con la presencia de la actriz Adela Legrá y un ávido público, como reconocimiento y aporte del Centro de Cine y de las instituciones culturales de esta provincia, durante las intensas jornadas de la Feria del Libro.

Lo reconocieron Sergio Benvenuto y Elia Solás, en una carta dirigida a nuestras autoridades, quienes expresan, y cito, “el más sentido agradecimiento” y a la vez, solicitan que la felicitación se hiciese extensiva a quienes lo realizaron.
Y es que nosotros también fundamos el Festival de Cine Pobre: acompañamos al Maestro Solás en el sueño y en la acción, hicimos las columnas que pidió para cambiar la fachada del cine. Los gibareños armaron el ranchón al pie de la ciudad. El gobierno, entonces, asignó combustible para que un barco saliera a pescar la comida, que fuera la misma para delegados cubanos y extranjeros, y por poco hay un incendio en el techo del Poder Popular cuando mal estallaron los fuegos artificiales, que aún no eran electrónicos. La desmemoria de otros, que no es la nuestra.

Y menos en Gibara, donde comenzó a repararse el Hotel Ordoño, uno de sus más preciados deseos, como mismo ya se avanza en la reparación del hermoso Museo de Artes Decorativas, gracias a la donación de varios artistas cubanos, en especial de Jorge Perogurría que subastó en México parte de sus obras y de otros pintores, y se presentó en Gibara junto a actores y directores del cine cubano, apenas horas después de la destrucción ocasionada por el huracán Ike. En las desgracias uno siempre conoce a los amigos, aquellos que pidieron un camión al ICAIC y los despidió el Ministro de Cultura en La Habana, con muebles y ropas de sus propias casas, para el pueblo de Gibara.

La verdad pública, que ahora es sorpresa para algunos, es que el 9no Festival del Cine Pobre estaba fechado para celebrarse en el 2012, porque no se celebraría en este año según el plan de festivales y eventos de esta nación; como mismo a Holguín se le comunicó que pasaban a carácter bienal la XVIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana, o el XXI Encuentro Nacional de Agrupaciones Soneras de Mayarí, tema igualmente doloroso para estos comités organizadores, que aunque no radiquen en La Habana, son en extremo sacrificados por sus proyectos de trascendencia internacional, patrimonio esencial de sus comunidades.

No por ello se caía el universo: jamás se nos hubiese ocurrido reiterar el llamado internacional para nuestros eventos y alegar después, que era un error de un nuevo informático que entró a la oficina en el mes de enero; o a continuación lanzar un comunicado donde se anuncia a bombo y platillo, que se mantendrá la cita, renunciando a los fondos “que han aportado el Ministerio de Cultura, el ICAIC, y las entidades holguineras y gibareñas”.

Porque nuestros comités organizadores, incluyendo al Cine Pobre de Gibara, radican en instalaciones estatales, usan la misma energía eléctrica y el nodo electrónico, y perciben salarios de ese mismo Estado, que hoy se cuestiona por dar carácter bienal a varios festivales, práctica mundial nada desechable, cuando escasean en todas partes los patrocinios y disminuyen los participantes internacionales, por la crisis económica real que está en cualquier noticia del ámbito cultural planetario.

Sería válido preguntarse por qué se mantuvo la convocatoria internacional a toda costa, usando una dirección electrónica estatal, e invitando a viajar como turistas a una provincia, sin preguntar siquiera por su circunstancia; la misma que participó de la fundación del Cine Pobre por la palabra empeñada con Humberto Solás, y en agradecimiento a sus obras que consagraron la imagen de Gibara en el visor de la nación. Sin el respaldo de las autoridades y el pueblo de Holguín, jamás este proyecto hubiese podido realizarse, para no citar las múltiples asignaciones estatales que destinamos a respaldar a los productores y delegados de las nueve ediciones.

La estricta verdad es que la propuesta de mantener un homenaje en Gibara por los 70 años de Humberto, la leímos el 27 de enero del presente año, y no fue hasta el 10 de marzo que, por fin llegaron a esta capital las ideas de una muestra, ¡menos de un mes antes de su posible realización! ¿En qué lugar del mundo es posible así encontrar el consenso para valorar un evento de cualquier tipo?

La decisión de alternar el Festival con una muestra del filmes premiados en ediciones anteriores no figura en previsión alguna del Ministerio de Economía y Planificación, ni del plan aprobado al Ministerio de Cultura, o a esta provincia; y aunque las autoridades de Holguín quisieran, no tienen la facultad de aprobar la realización del 9no Festival del Cine Pobre, ni de destinar a ello ningún recurso ni de otra subordinación, como sí lo hicimos en años anteriores. Es imposible ser consciente de la situación económica actual, y asumir las decisiones de política económica y de ajuste del país, y a la vez echar a rodar por correo electrónico que depende de una provincia tomar estas determinaciones -que implicaban el deseo de un desfile inaugural, una semana de paneles teóricos, muestras de cine de varios países, delegados extranjeros con visado de turismo, estrenos de maquetas de cine contemporáneo, entre otras necesarias actividades que son lo más parecido a las ediciones del pasado Festival, que todos deseábamos ver realizado nuevamente.

Mejor que nadie sabía el Maestro Solás que Gibara tiene la necesidad de este y otros festivales, porque acompaña como pocos el símbolo de una verdadera democratización del cine de los humildes; y además de filmarla en “Lucía” y en “Miel para Oshún”, anhelaba seguir reconstruyéndola para que fuera “la perla hermosa de nuestro Oriente”, como ya demuestra el Ministerio de Turismo al priorizarla en sus inversiones del año, el Centro Nacional de Patrimonio al destinar más de veinte mil pesos convertibles para reparar el Museo de Ciencias Naturales, o el Centro de Colaboración para la Cultura Cubana logra materializar importantes donaciones del País Vasco para nuestras instituciones culturales en Gibara.

Compartimos la apreciación de la falta de responsabilidad, con que ha descrito la nota del ICAIC el mensaje de Sergio Benvenuto Solás, así como la manipulación de los anteriores convocatorias que, con toda intención, anunciaban varias agencias en diarios del continente: “el festival del cine pobre sería más pobre que nunca”, “el Cine Pobre se celebrará este año sin ayuda estatal”, o que “el gobierno comunista retiró los fondos al evento”, en una nueva ronda habitual de paranoia anticubana.

Respaldaremos toda acción cultural en Gibara, como mismo celebramos austeramente en enero la Semana de la Cultura, hoy hacemos nuestra Jornada de Conciertos en esta capital, y el próximo Día Internacional del Teatro, jóvenes de la Asociación Hermanos Saíz invitan a otros colectivos teatrales a nuestra ciudad, mientras la filial de cine, radio y televisión de la UNEAC celebra su muestra anual “Taguabo” en la ciudad de Banes, porque seguimos y nos mantendremos creando la obra que el cineasta Humberto Solás quiso para su pueblo.

La verdad, poliédrica, es que perdemos todos, pero jamás se podrá argumentar que ha sido un acto de humillación, e indigno de Holguín y Gibara hacia un gran hombre, revolucionario hasta la última consecuencia de sus actos, e incapaz de una sola palabra que dañara la imagen de su país o sus autoridades. Nunca en nombre nuestro.

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